Errores frecuentes en el uso de cifras en la escritura de las expresiones numéricas

Como profesionales de la lengua, no podemos darnos el lujo de desconocer las normas detrás de nuestra principal herramienta de trabajo. Además, como traductores, debemos dominar no solo la lengua extranjera, sino también la lengua materna: en este caso, el español. Esto parece una obviedad, pero la práctica demuestra que, ya sea por falta de tiempo o por simple desconocimiento, la normativa del español se suele perder en el laberinto de los cortos plazos de entrega, las herramientas tecnológicas que necesitamos, la precisión terminológica y las exigencias —y caprichos— de los clientes.

Es posible que a nuestro cliente poco le importen ciertos detalles normativos o que tenga sus propias «normas» y preferencias, pero ofrecerle un servicio de calidad implica cuidar conscientemente tanto el contenido como la forma. Además, para romper una norma, primero hay que conocerla. Así, el objetivo de esta nota es servir como el primero de una serie de «recordatorios» sobre ciertas normas del español que no deberíamos olvidar.

Una fuente inagotable de errores tanto en traducciones como en originales en español es el uso de cifras para escribir expresiones numéricas, que —sin duda— es la preferencia en los textos científicos, técnicos y periodísticos, entre otros.

Basta abrir cualquier diario (ya sea en papel o en línea) o sitio de noticias al azar, por ejemplo, para encontrar múltiples símbolos y cifras, cuyo empleo no siempre (¿rara vez?) respeta las normas académicas o las internacionales, ya sea por desinformación, descuido o desinterés.

Veamos algunas dudas frecuentes, con ejemplos reales tomados de diarios argentinos.

Números enteros
En primer lugar, los números enteros de hasta cuatro cifras se escriben siempre sin punto, coma ni espacio de separación. Y sin embargo, es muy común encontrar ejemplos incorrectos como estos: «Otro ensayo clínico realizado en 4.758 parejas heterosexuales, en la que uno de los integrantes tenía VIH y el otro no, demostró que Truvada era capaz de reducir un 75 por ciento las infecciones en comparación con quienes recibieron un placebo» (Clarín); «La Bolsa de Londres terminó con un repliegue de 0,99% a 5.664,43 puntos» (Infobae).

En segundo lugar, según la normativa internacional, en los números de más de cuatro cifras, dichas cifras se agrupan de a tres, empezando por la derecha; y entre los grupos se coloca un espacio en blanco. En la última Ortografía, la Academia indica que este espacio es «fino» (un poco más chico que el normal), si bien otros autores hablan del espacio «fijo» para estos casos. Justamente, en procesadores de texto como Word —una de nuestras principales herramientas de trabajo—, la solución que el usuario promedio encuentra es un espacio «fijo», «duro» o «de no separación» (non-breaking space), que evita la separación a final de línea, y en dicho programa se logra con el atajo Ctrl+Mayús+Barra espaciadora. La Academia también explica que esta separación con espacios no debe emplearse en documentos contables ni en ningún otro donde se pueda poner en riesgo la seguridad, debido a la posible alteración de la cifra. Y si buscamos ejemplos de cifras complejas en la mayoría de los diarios, encontraremos que esta norma internacional no se aplica, sino que se sigue usando el punto (o la coma, según el país): «El presupuesto votado por el Parlamento fijó una pauta de gastos por $ 505.129 millones y de ingresos por $ 668.290 millones para este año» (La Nación).

Números decimales
Para separar la parte entera de la decimal, la normativa internacional prefiere el uso de la coma, si bien se admite el uso del punto, según el país. Con respecto a esto, dice la última Ortografía: «En el ámbito hispánico, el uso de cada uno de estos signos se distribuye geográficamente casi a partes iguales: la coma se emplea en la Argentina, Chile, Colombia, el Ecuador, España, el Paraguay, el Perú y Uruguay; mientras que se usa el punto en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, la República Dominicana y Venezuela, así como entre los hispanohablantes estadounidenses; hay también países, como Bolivia, Costa Rica, Cuba y El Salvador, donde se utilizan ambos». Y luego, curiosamente, agrega: «Con el fin de promover un proceso tendente hacia la unificación, se recomienda el uso del punto como signo separador de los decimales», lo que representa un cambio de postura con respecto a obras anteriores y una recomendación injustificada desde el punto de vista de las normas internacionales y de la norma culta de muchos países, como la Argentina.

Combinación de cifras y palabras
En el caso de  las cantidades que tienen como base un sustantivo como millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, es posible mezclar cifras y palabras para abreviarlas: 12 millares, 250 millones, 2,3 millardos, 10 billones, 2 cuatrillones. Por ejemplo: «De acuerdo a datos oficiales, Argentina produjo en la campaña 2011-2012 un total de 20,1 millones de toneladas de maíz, de las cuales se exportaron 12,55 millones de toneladas» (Infobae).

Esto es incorrecto, en cambio, para las cantidades expresadas en miles, «porque mil no es un sustantivo (la forma sustantiva es millar), sino que forma parte de adjetivos numerales compuestos de dos palabras, en cuya escritura no deben mezclarse cifras y letras; así, no debe escribirse 154 mil personas o 12 mil millones, por la misma razón que no escribimos 30 y siete ni cincuenta y 4». Con frecuencia, observamos errores como el siguiente: «Al menos unas 250 mil personas se acercaron a la pequeña localidad correntina para celebrar su 112° aniversario de la Coronación Pontificia» (Clarín). Esto también es muy común al traducir el billion norteamericano, ya que tendemos a copiar la mezcla de cifras y letras del original (12 billion = *12 mil millones) o nos enredamos tratando de hacer el cálculo para dar con la cifra correcta cuando, para colmo de males, nos encontramos con decimales.

Símbolos y cifras
Otra fuente de múltiples dudas y errores está relacionada con la combinación de símbolos y cifras. Algunos de los símbolos más comunes son los de las unidades de medida, el de porcentaje, el de grados, los de monedas, etcétera.

Normalmente, se escriben pospuestos a la cifra a la que acompañan y separados de ella por un espacio. Y hasta la publicación de la última Ortografía, la única excepción eran el símbolo de porcentaje y los símbolos y números volados (superíndices), como el de grados cuando no se especifica la escala (12º, pero 12 ºC), que debían escribirse pegados a la cifra. Sin embargo, en el año 2010, la Academia se adaptó a la norma internacional y a lo que ya defendían autores como José Martínez de Sousa: «Aunque el símbolo % (que se lee por ciento en español) se ve frecuentemente escrito sin separación de la cifra que lo precede, la norma establecida por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas determina que se escriba precedido de un espacio. Para evitar que la separación resulte excesiva, puede utilizarse un espacio fino». Una vez más, encontramos la mención del espacio «fino», que —como ya vimos— sería «fijo» o «duro» en informática.

Así, lo que hasta entonces era un error, al menos según la norma académica, hoy es norma: «Después de las debacles de este año, que dejaron tambaleantes a los países capitalistas, China confirmó la desaceleración de su economía al registrar sólo un 7,6 % de crecimiento en el segundo trimestre del año, la peor tasa en tres años» (Clarín). El artículo periodístico completo del que se tomó esta última cita mezcla ambas grafías arbitrariamente, y hoy lo que deberíamos hacer si tuviéramos que corregirlo sería separar todos los símbolos de porcentaje de las cifras a las que acompañan, a diferencia de lo que hubiéramos hecho hace unos años si elegíamos seguir a la Academia.

Para terminar, los símbolos monetarios también son un dolor de cabeza recurrente para muchos traductores y correctores. No solo solemos tener dudas con respecto a la grafía del símbolo en sí, sino que no siempre sabemos dónde debe colocarse con respecto a la cifra. Esto está muy relacionado, sin duda, con el hecho de que la grafía «correcta» varía entre países. Por ejemplo, para los símbolos de moneda no alfabetizables, en España se prefiere la escritura pospuesta y con un espacio, como para el resto de los símbolos: 50 €, 3 £. Pero en América, estos símbolos suelen escribirse antepuestos y sin espacio: €50, £3. Por otro lado, «los símbolos trilíteros de las monedas se escriben siempre con espacio de separación, tanto si aparecen antepuestos como pospuestos: 63 EUR, USD 45». Y a continuación, con respecto al símbolo de la moneda estadounidense, la Academia hace una advertencia interesante, ya que es una duda frecuente entre todos nosotros: «No es adecuado el uso de híbridos como US$, obtenidos por combinación de los símbolos alfabetizables y no alfabetizables. Si se desea especificar el país al que pertenece la divisa, lo indicado es el uso del símbolo trilítero», puesto que el símbolo $ representa la moneda de diversos países.

En un ejemplo como el siguiente, deberíamos hacer varios ajustes: «El Ibex 35 de la Bolsa de Madrid perdió 2,6% y acumuló una caída superior al 22% en lo que va del año. El DAX de Fráncfort recortó un 0,5 por ciento. El euro cayó a u$s1,22» (Infobae).

Estas son solo algunas de las dudas más frecuentes que surgen entre los profesionales de la lengua cuando se enfrentan al uso de cifras para escribir expresiones numéricas. Y para tomar la decisión correcta en cada proyecto y para cada cliente, debemos conocer las normas internacionales y las académicas. No siempre estaremos de acuerdo con ellas, pero no podemos ignorarlas.

María Cielo Pipet

Deja un comentario